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El arte

no es otra cosa que transmitir a la caravana de la vida lo que hemos conocido mientras vivíamos

Perspectiva

La banda del Isi.

"La Banda del Isi - 92blues" constituyó la primera e irrepetible experiencia de autoedición. Se editaron 500 ejemplares de imprenta, además de otros 100 totalmente artesanales impresos en casa -la vieja buhardilla de la calle Rodrigo de Reinosa- con una fotocopiadora manual que tenía los rodillos tan desgastados que dejaban dos franjas horizontales de tinta en cada página a la altura de los trópicos. Esas manchas acabaron por convertirse en la firma de la casa y certificado de autenticidad de los volúmenes... hasta que se hicieron tan espesas que ya no dejaban ver el texto.

Las portadas originales, a una sola tinta, fueron decoradas artesanalmente por el autor produciendose así una serie de 500 libros con el mismo contenido, pero cada uno con una portada diferente en color y diseño gráfico. Aquellos que las poseen saben que son propietarios de ejemplares únicos.

Pero lo más relevante de aquella edición fué la acogida que tuvo por parte del público, que podía encontrar al escritor en cualquier insospechada esquina de una localidad aleatória, sentado en un banco o en el suelo de alguna calle, pintando una portada o tocando distraidamente la guitarra junto al pequeño expositor en el que mostraba sus poemas. Expositor portatil que se plegaba en un minimaletín dónde guardaba los libros, las patas y la banqueta, y que pesaba como un muerto pero permitía instantáneamente acatar la orden de la autoridad, cuando esta era de levantar el puesto, sin necesidad alguna de abandonar el lugar en el que Isi Raider trataba de perpetrar la venta de alguno de sus libros.

Aquel público, que elogió nuestro valor y reconoció nuestro esfuerzo y nuestro mensaje con la adquisición de la edición completa, en un año de aventuras callejeras, constituye nuestro mayor aval y una inyección de motivación para crear la nueva obra que ahora, diez años después, sale a la calle.

La poesía en estado puro a nadie pertenece y es sólo una. La misma expresión de los anhelos del alma, las frustraciones de la materia, y el pasmo ante la vida y el poder de la naturaleza. Pero que nos comparasen con gente como Walt Whitman, el cantor de la vida, nos llena de satisfacción. Arriba el alma, lo expontáneo, y lo puro. La esencia. Por eso quizá un solo libro baste. Pero más importante aún: un solo lector basta para justificar un libro. Acaso muchos volúmenes escritos en el pasado aún esperan a su lector, que podría no haber nacido todavía.

Fuimos fuente de inspiración. Nuestros lectores de cualquier edad, nos escribían cartas y poemas en los que se veía encendida la luz que nuestros poemas habían activado. Y con el paso del tiempo comprobamos que todo ello sigue tan vigente como el primer día, pues lo autentico, como ya se ha dicho, esta por encima de los límites espacio- temporales, ya que no fue creado sobre esos parámetros.

Brindo

por todo lo imposible e inalcanzable, por la belleza de lo prohibido. Porque lo legal sea justicia, lo inmoral pura delicia. Porque entre las masas surja un pueblo que haga fácil lo infinito.