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El arte

no es otra cosa que transmitir a la caravana de la vida lo que hemos conocido mientras vivíamos

género LA OTRA ORILLA

portada LA OTRA ORILLA

Cuando comencé la otra orilla no tenía ni idea de que estaba escribiendo una novela negra. Realmente este es el libro más duro de la trilogía. Sin embargo la compasión que me inspiran ambos protagonistas en sus respectivos naufragios hizo que, dentro de lo terrible de los hechos que se narran, los tratase con tenura. Por eso me inventé la expresión "thriler poético" para calificar el libro cuando un crítico especializado me pidió que definiera el género literario. No creo demasiado en las etiquetas. Yo escribo y eso es todo. Cuento lo que he visto y lo que he vivido. Aunque a las alturas en que escribí "La otra orilla" ya estaba en condiciones de añadir lo que no.

La estructura del libro, en episodios muy cortos, me pareció idónea para que el lector pudiera ir asimilando la trama entrecruzada de las dos historias e ir digiriéndola poco a poco, aunque soy consciente de que para los amantes del género es un libro dificil de soltar de la mano. Concebí cada capítulo como un pequeno poema, como una obra minimalista en si misma; como una oda homenaje al tremendo sufrimiento del personaje de Eulogio Rozas, quien probablemente no sea culpable de nada pero que habrá de pagar por un delito del que acaso toda la sociedad sea culpable.

Este no es un libro para deprimidos ni para blandengues. Se relata una historia cruda. De hecho en la edición incunable del año 2006 se incluía en la portada la advertencia de que "algunos fragmentos pueden herir la sensibilidad del lector". Aunque imagino que con todo el gore y la podredumbre que corre hoy en día por ahí es probable que a muchos les pasase inadvertido el episodio al que se refiere la advertencia.

Brindo

por todo lo imposible e inalcanzable, por la belleza de lo prohibido. Porque lo legal sea justicia, lo inmoral pura delicia. Porque entre las masas surja un pueblo que haga fácil lo infinito.